Castillo de Alburquerque

El Castillo de Alburquerque es una impresionante fortaleza de la Edad Media que se encuentra en la localidad de Alburquerque, en Extremadura, España. También se conoce como Castillo de Luna, ya que fue construido por el Maestre de la Orden de Santiago, don Álvaro de Luna. Está situado en lo alto de una colina de la Sierra de San Pedro, con vistas a la localidad y a la comarca de Los Baldíos. Está cerca de la frontera con Portugal, entre Valencia de Alcántara al norte y Badajoz al sur. El castillo fue declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural en 1933.

El rey Fernando II de León conquistó la zona en 1166 durante la Reconquista. Esto significó que los musulmanes perdieron el control de la zona, que fue entregada a la Orden de Santiago.

Sin embargo, los almohades recuperaron el control de la zona en 1184. Pero en 1217 los cristianos recuperaron de forma definitiva el control del lugar.

Inmediatamente después, la localidad fue repoblada por Alfonso Téllez de Meneses con pobladores castellanos y portugueses. Más tarde, los señores de la villa fueron Alfonso Sánchez, hijo del rey Dionisio I de Portugal, y su esposa Teresa de Meneses.

Estos señores iniciaron la construcción de las murallas y el castillo en el último cuarto del siglo XIII.

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El castillo ha pasado por muchas manos y situaciones a lo largo de los años, lo que hace difícil saber exactamente cómo se veía en el pasado. La construcción original fue hecha por los portugueses de Alfonso Sánchez en 1276, y se pueden ver algunos de sus blasones e inscripciones en las puertas de Alcántara y Valencia, así como el escudo de armas de Don Alfonso tallado en alabastro en la puerta de San Mateo. La mayor parte de las murallas y la estructura básica del castillo datan de este período inicial.

En el siglo XIV, la plaza pertenecía a Juan Alfonso de Alburquerque, el valido del rey Pedro I de Castilla. Más tarde, el hermano del rey Enrique de Trastámara, don Sancho, fue el conde de Alburquerque desde 1373. En el siglo XV, los reyes Fernando II de Aragón y Juan II de Castilla tuvieron el señorío de la localidad. El rey Juan II entregó la plaza a su valido, Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago y Condestable de Castilla. Entre 1445 y 1453, Álvaro de Luna construyó varias partes importantes de la fortaleza, como una torre del homenaje y un impresionante puente sobre arco ojival que da acceso a los pisos superiores.

Beltrán de la Cueva fue el señor de la villa desde 1465. El rey Enrique IV le otorgó el título de primer duque de Alburquerque. Entre 1465 y 1472, mandó construir varias estancias palaciegas, nuevas barbacanas de defensa y una torre pentagonal llamada Torre de las Cinco Puntas. Esta torre estaba conectada con la torre del homenaje por un puente construido décadas antes por Álvaro de Luna. También hay algunas dependencias parcialmente excavadas en la roca, aunque casi no quedan, y algunas barbacanas al sur y oeste de la puerta principal.

A principios del siglo XVIII, entre 1705 y 1716, la ciudad estuvo bajo el control de Portugal. Entonces, se construyeron unas fortificaciones abaluartadas de tipo Vauban para resistir el ataque de la artillería. En 1924, el castillo fue declarado Monumento Nacional y en 1933 como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Su buen estado de conservación se debe en parte a que fue reconstruido después de la Guerra Civil Española y de nuevo en 1996 por la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura.

Esta impresionante torre de homenaje es muy alta y espaciosa. Está construida con sillería de granito y se divide en cinco pisos. Los dos primeros tienen bóvedas de ladrillo, mientras que los tres superiores son salas abovedadas con acceso desde un puente. Este puente tiene un arco apuntado de gran luz que conecta con la torre a través de un puente levadizo de madera.

La iglesia de Santa María es una parte importante del interior del castillo. Es un templo relativamente pequeño, de planta rectangular y triple nave, construido con sillarejo en los lienzos y sillares en sus contrafuertes. Fue restaurado en la década de 1950 y se encuentra en buen estado.

Sus elementos estructurales corresponden a dos períodos estilísticos y cronológicos distintos: románico tardío y gótico. Esto se debe a la obra original de 1276 y a los añadidos del siglo XV, ya fueran de Álvaro de Luna o de Beltrán de la Cueva.

El lado del evangelio forma parte del lienzo de la muralla y no tiene vanos. Por otro lado, el lateral de la epístola presenta tres contrafuertes, dos que enmarcan la portada y otro que sujeta la inflexión del presbiterio. La portada es de sillería, con vano en arco apuntado y sin relieves decorativos.

El espacio de la nave se articula mediante sólidos pilares cruciformes de los que nacen los arcos de medio punto de las bóvedas, que separan los tramos. Las bóvedas de las tres naves son de cañón, mientras que el segundo tramo del presbiterio, del siglo XV, tiene una estructura de crucería.

En general, es un templo sobrio sin elementos decorativos, salvo una elemental imposta que actúa como capitel de los arcos.

Las construcciones del castillo están hechas con buena mampostería y sillería. Esto refuerza las zonas nobles, esquinas y otros elementos. El castillo se alza en lo alto del cerro, presidiendo el conjunto defensivo.
Sin embargo, su masa y el terreno escarpado han requerido obras de refuerzo con hormigón armado para evitar su ruina. Estas obras se han realizado recientemente para garantizar la seguridad de la fortaleza.

Nos despedimos agradeciendo a todos ustedes por compartir con nosotros los secretos que guarda el Castillo de Alburquerque. ¡Esperamos que hayas disfrutado del viaje!

Castillo de Alburquerque en Alburquerque

Localización: Alburquerque, Extremadura

País: España

Entrada: Visitas guiadas

Construcción: Desde el Siglo XIII

Tipo: Castillo

Mapa Castillo de Alburquerque

5 comentarios en «Castillo de Alburquerque»

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