Castillo de Bellver, Palma de Mallorca

El Castillo de Bellver es una fortaleza gótica ubicada a 3 kilómetros de Palma de Mallorca, en Baleares. Fue construido al comienzo del siglo XIV por el rey Jaime II de Mallorca. Está situado en una colina de 112 metros sobre el nivel del mar, rodeada de bosques, desde donde se puede ver la ciudad, el puerto, la sierra de Tramuntana y el Llano de Mallorca. Su nombre significa «bella vista» en catalán antiguo. Es uno de los pocos castillos de Europa con planta circular, siendo el más antiguo. Ahora pertenece al Ayuntamiento de Palma y alberga el Museo de Historia de la ciudad, por lo que está abierto al público.

El diseño de planta circular con torres también circulares adosadas parece provenir del conjunto superior del Herodión (en Cisjordania). Esta construcción cuenta con una gran torre maestra y tres torres menores adosadas. Además, la torre de homenaje está atravesada por un muro.

En cuanto al castillo de Bellver, inspiró el de Michelstetten. Aunque este último no tiene torres, sí cuenta con una galería superpuesta en el patio con arcos muy rebajados y columnas de planta circular. Además, no hay un pórtico en el patio.

Visita Castillo de Bellver

Una vez que el castillo de Bellver fue construido, la artillería hizo que las almenas de la terraza superior y de la barbacana desaparecieran. Más tarde, también desaparecieron las torres. Se construyeron troneras en el revellín y la barbacana, lo que cambió el punto de acceso al revellín. En 1713, durante la guerra de Sucesión, se construyó un estrado cubierto que actualmente está en mal estado de conservación. Está invadido por un pinar o ajardinado en la entrada, a pesar de su valor histórico.

El arquitecto Pere Salvà fue el encargado de construir la mayor parte de la fortificación, junto con otros maestros de obras, entre los años 1300 y 1311 para el rey Jaime II. Para la construcción, se extrajo gran parte de la piedra de una cueva-cantera debajo de la fortificación, lo que ha causado algunas grietas en el edificio. Cuando se necesitaba piedra más dura, se traía de Portals Vells (Calviá) y de Santañí.

El castillo fue construido para servir como residencia real para los reyes Jaime II, Sancho y Jaime III de Mallorca. El rey Juan I de Aragón también se refugió allí para escapar de la peste que afectaba al continente en 1394. Durante el siglo XVII, algunos virreyes lo usaron como residencia esporádica. El castillo también fue asediado en varias ocasiones, como en 1343 durante la campaña de reincorporación del reino de Mallorca a la Corona de Aragón, en 1391 durante la revuelta contra el Call y en 1521 durante la rebelión de las Germanías. Esta última fue la única vez que el castillo fue asaltado.

El castillo de Bellver fue gobernado por un castellano. En 1408, el rey Martín el humano le dio la señoría a la cartuja de Valldemosa. En 1459, el príncipe de Viana llegó a Mallorca para tomar posesión de los castillos de la isla. Esto fue de acuerdo con el pacto con su padre, Juan II, quien lo hizo señor de Mallorca, pero no le dio la señoría ni el castillo de Bellver.

Desde el siglo XIV, el recinto fue usado como prisión. Primero, fue usado para encarcelar a la reina Violante, los príncipes Jaime e Isabel, y otros partidarios del rey Jaime III, después de su muerte en la batalla de Lluchmayor en 1349. Durante la guerra de Sucesión, fue usado para encarcelar a los partidarios de Felipe, y después de la victoria borbónica, fue usado para encarcelar a los partidarios de los austracistas.

En el siglo XIX, el Castillo de Bellver fue el lugar de prisión de muchos franceses de la batalla de Bailén, así como de presos políticos. El ministro Gaspar Melchor de Jovellanos fue el primero y más famoso de ellos. Él hizo la primera descripción del castillo, encargó los primeros planos y dibujos, y también una descripción botánica y geológica del pinar circundante. Esto ayudó a fundar el movimiento conservacionista del patrimonio.

El físico francés François Aragó, que participaba en la medición del meridiano de París, también se refugió en el castillo, acusado de espionaje por la población. Después de él, el castillo albergó a muchas otras personas, como el general liberal Luis Lacy, fusilado allí en 1817; los liberales Esteve Bonet i Perelló, Joan Coll Crespí y otros (1824); Miquel Bibiloni i Corró (1867); republicanos catalanistas como Valentí Almirall (1869); el restaurador de la monarquía borbónica en España con Alfonso XII, Arsenio Martínez Campos (1874); y diferentes carlistas.

Ya en el siglo XX, con el advenimiento de la II República, el castillo y su entorno fueron cedidos al Ayuntamiento de Palma con la condición de que se destinara a un museo de arte antiguo. Durante la Guerra Civil, el castillo volvió a ser usado como prisión, encerrando a hasta 800 presos republicanos. Estos presos fueron empleados como mano de obra forzada en la construcción de la carretera de acceso al castillo. Entre ellos se encontraban Alexandre Jaume y Emili Darder, quienes habían conseguido la cesión del castillo a la ciudad. Ambos fueron fusilados después.

Terminada la posguerra, el Ayuntamiento retomó los esfuerzos para convertir el castillo en uso cultural. En 1947 comenzaron las reformas en profundidad que culminaron en la inauguración en 1976 del Museo de Historia de la Ciudad de Palma.

Si has disfrutado leyendo sobre el Castillo de Bellver, te invitamos a una visita para descubrir todos sus secretos. ¡Nos encantaría recibirte pronto! ¡Adiós!

Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

Localización: Palma de Mallorca, Islas Baleares

País: España

Entrada:

Construcción: Siglo XIV

Tipo: Castillo

Mapa Castillo de Bellver

12 comentarios en «Castillo de Bellver, Palma de Mallorca»

    • El Castillo de Bellver es una joya arquitectónica que merece ser visitada. Espero que puedas cumplir tu deseo de visitarlo pronto y disfrutar de su historia y vistas impresionantes. ¡No te lo pierdas!

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    • Pues claro que me apunto, ¡suena genial! Sería emocionante explorar cada rincón de ese castillo, seguro que tiene historias fascinantes por contar. Avisadme cuando organicéis la visita, no me lo quiero perder.

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    • ¡Olvida lo del picnic! Estás en un castillo histórico, no en un parque de diversiones. Respeta el lugar y disfruta de su belleza y historia. Hay muchos otros lugares para hacer un picnic.

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